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domingo, agosto 08, 2021

MI EXPERIENCIA EN EL TAI CHI CHUAN


 Escrito por Luis Roca Jusmet

No soy un Maestro de Tai chi chuan porque no domino el arte. Llevo aprendiendo, practicándolo y enseñándolo desde hace tiempo, porque algo he aprendido y esto es lo que comparto con los que han aprendido menos. Definiría el Tai chi chuan como un arte de origen chino. Arte en un sentido artesanal más que artístico. Llamarle técnica es todavía más confuso por lo que esto nos sugiere desde nuestro imaginario social. Entre otras cosas porque una técnica se entiende como algo que tiene un objetivo claro, un medio para un objetivo, para conseguir un resultado. Por esto no digo que sea ni un arte marcial ni un arte de salud. Es algo que practicamos y que tiene unas consecuencias. Pero lo hacemos porque es la práctica la que nos produce una satisfacción. Digo "de origen chino" y no digo "chino" porque en la globalización intercultural los recursos culturales circulan sin propietarios.




domingo, mayo 03, 2020

KUNG FU, ARTES MARCIALES CHINAS Y TAIJIQUAN

Kung Fu (Serie de TV) (1972) - Filmaffinity



Luis Roca Jusmet

 La expresión "kungfu" entró en el imaginario español a partir de la serie protagonizada por David Carradine. Combinaba el dominio de las artes marciales con una sabiduría ancestral. Un mito creado por la industria audiovisual made in USA. Luego empezaron a aparecer gimnasios en los que se enseñaba "kungfu". Pero rápidamente comprobamos que el "kungfu" no existía como arte marcial. Existían muchos artes marciales chinos, algunos de los cuales se fueron implantando en nuestro país : Wing Tsun, Choy Li Fut, Hung Gar...También existía la unificación que se había hecho en la República Popular China para transformarlos en un estilo olímpico : el wu shu. "kungfu" quería decir, simplemente, excelencia o trabajo bien hecho. 
 Luego llegó la división entre las artes marciales chinas entre externas e internas. No estaba muy claro que esta división se basaba simplemente en que las externas estaban vinculadas al Monasterio de Shaolín ( budismo, que venía de fuera de China) y las internas a los monasterios taoistas de Wudang. O bien que las externas trabajaban más la técnica aplicada a la fuerza más externa, más dura, y la interna a técnicas más suaves de utilización de la fuerza del otro. En todo caso llegó el tai chi chuan como arte marcial interno, aunque pocos lo trabajaron así y sacaron el "chuan", que quiere decir boxeo, para desarrollar solamente el aspecto terapéutico.
 En todo caso es importante que nos olvidemos de este imaginario mítico del kungfu y que demos a las artes marciales chinos su auténtico valor.
 Mi experiencia me ha enseñado que las dos artes marciales que he practicado ( llegando a un conocimiento básico ), que son el wing chun y el choy li fut me parecen extraordinariamente eficaces. El Wing chung es un estilo simplificado que trabaja a distancia media ( puños y patadas cortas)  y corta ( agarres y entrampes). El Choy li fut es mucho más barroco en formas y técnicas y trabaja sobre distancia media ( puños) y largo ( patadas largas)todo la distancia. Lo aprendí con dos buenos maestros, José Mª Prat ( Wing chun) y Sebastián Gonzalez ( Choy li fut). Pero no hay que buscar nada más que un buen estilo de combate para defenderse, que permite un buen desarrollo físico ( fuerza, resistencia, flexibilidad, velocidad, coordinación ) y un trabajo de concentración importante. 

martes, abril 21, 2020

SOBRE EL BUDISMO




 Este vídeo quiere plantear una introducción al budismo como camino ético. Tiene que ver con China y, aunque procedente de la China, tuvo allí un sabor propio, el budismo chan. Y de China pasó al Japón para transformarse en el budismo zen. Y de Japón pasó a EEUU y a Europa.
 El budismo tiene que ver igualmente con las artes marciales y el qigong.

sábado, marzo 28, 2020

FRANÇOIS JULLIEN : DE LA DISTANCIA A LO INAUDITO





Escrito por Luis Roca Jusmet

 El último libro publicado por Francois Jullien, el año 2019, es una entrevista, todavía no traducida al castellano, cuyo título es "De l´écart a l´inouï", que podríamos traducir de la distancia a lo inaudito. La distancia es la posición filosófica con la que Jullien realiza su viaje de ida a China y de vuelta a Europa. Jullien es europeo, más específicamente francés, y esta es su perspectiva. Se interesa por China como lo más alejado de su propia mirada y formación. China es lo Otro de Europa. Aprender chino, va  China y se forma en la sabiduría china. La sabiduría como lo opuesto de la filosofía. Son dos caminos diferentes. El viaje filosófico a China le permite desconstruir la sabiduría china y desde esta la filosofía occidental. Es un viaje de ida y vuelta, ya que Jullien no es un sabio ni puede serlo : es un filósofo. Pero a partir de esta experiencia su proyecto será el de un filosofía general, es decir una filosofía abierta a aportaciones como la de la sabiduría china. No se trata de comparar ni de asimilar, ni un planteamiento eurocéntrico ni una idealización orientalista. 
 Se trata de trabajar nuestra conceptualización no desde dentro sino desde afuera. Frente a lo directo tenemos lo oblicuo; frente al proyecto la capacidad de detectar; frente al plan, el alimentar las condiciones; frente al persuadir, el influenciar. 
 Es el proceso de las transformaciones silenciosas, en el que hemos de aprovechar el momento, la ocasión adecuada para buscar las coincidencias. Entender los procesos desde la implicación y la propensión, en lugar que desde la explicación y la causalidad. 
 Hay una propuesta de universalizar, entendido como un proceso a partir de la reflexión sobre lo humano. Sobre todo para ir eliminando lo inhumano, lo insoportable, lo inaceptable. No se trata de uniformizar ni de integrar en algo común, en una línea comunitarista.
 Otra propuesta es la de la ex-istencia, entendida como la segunda vida que se despeja a partir de una reforma que aparece cuando somos capaces de capitalizar la experiencia desde la lucidez. una fuerza ética para cada vida singular. Pero una vida singular que la filosofía pierde en nombre de la universalidad, exceptuando excepciones como Montaige o Kierkegard. Es la literatura la que se hace cargo de las vidas singulares. 
 De la distancia a l inaudito es el camino de la vuelta a lo real, en lo que tiene de inexplorado.Otra vida es posible.

viernes, marzo 20, 2020

FRANÇOIS JULLIEN : FUNDAR LA MORAL

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 El año 1995 François Jullien escribe un libro titulado "Fundar la moral : Diálogo de Mencio con un filósofo de la ilustración". Lo que pretende con este libro es replantear el tema de la legitimidad de la moral desde sí misma, tal como se plantea en Europa en el siglo XVIII, una vez que queda claro que no hay fundamentación religiosa ni metafísica posible. Pero Jullien excluye explícitamente la legitimidad utilitarista, que es justamente una de las opciones que se presentan, que es la de David Hume ( al que ni siquiera cita, pero que creo que tiene algunas afinidades con este pensamiento chino). Jullien elige a Rousseau y a Kant porque son los autores que le permiten contrastarlo con el pensador chino seleccionado, Mencio, en la línea que le interesa. Digo contrastarlo y no compararlo, porque Jullien dice explícitamente que no quiere señalar semejanzas y diferencias, sino que cada modo de pensar nos permita desconstruir el otro. Aunque también señala la afinidad entre Sócrates y Confucio cuando inician la reflexión sobre la conducta humana. Esta línea es la de la dignidad. Entender la moral como una práctica que dignifica al ser humano, que lo humaniza, que le permite desarrollar su naturaleza. Ir desde los planteamientos de los ilustrados dando un rodeo hasta Mencio para volver a las preguntas y a las reflexiones filosóficas sobre la legitimdad de la moral. Mencio puede ayudarnos, dice Jullien, con la distancia que nos separa de él, para desenredar la cuestión. 
 Mencio parte de lo que nos resulta insoportable. Me llama la atención que justamente recoja esta noción que tomó como referencia Michel Foucault. Para Mencio lo que resulta insoportable es el sufrimiento ajeno. Y partiendo de este sentimiento natural lo extenderá hacia la moralidad. El sentimiento de piedad también está presente en Rousseau ( como más tarde en Schopenhauer). Mencio recoge el término de Confucio:  Humanidad ( ren) como virtud. Pero a partir de aquí Mencio nos recuerda este lazo con la vida, con al comunidad de existencia. La moral sale naturalmente de la interacción humana. En Mencio no hay, como en la tradición judeocristiana, un pecado original. Incluso Rousseau parece compartir esta base cuando habla de la miseria humana. Para China el no seguir esta humanidad se vive más como vergüenza delante de los otros que como culpa delante de uno mismo, ya que no parten de una idea fuerte de sujeto o de yo ni de conciencia moral interna. En China no se parte de un juicio negativo, como en la citada tradición judeocristiana o incluso, en otro sentido, en el budismo.
 Mencio parte de una predisposición natural a esta piedad. Pero, al igual que la lengua, lo que es innato es la capacidad, que necesita de una aprendizaje posterior para desarrollarse. Es curioso que es el lo mismo que planteará Mill en el siglo XIX. Jullien descarta el utilitarismo de una manera superficial, cuando podría sacar provecho a los planteamientos de Hume y de Mill, pero esto es otra cuestión. En todo caso es interesante ver que para Mencio la moral no es ni una cuestión normativa, ni de principios ni de seguir un ideal. Es simplemente seguir la propia naturaleza humana, desplegar la propia humanidad, asumir la propia responsabilidad. Jullien señala, de todas maneras, que la idea, también presente en Mencio, de aprendizaje y perfeccionamiento moral, no encaja del todo en este planteamiento.
 Mencio se contrapone a Rousseau y a Kant en la medida que no contempla ni la idea de voluntad ni de libertad, muy centrada en la acción. Mencio, en cambio, habla de la conducta, de lo que hacemos. Para él existe lo que hacemos como proceso, sin entrar en las motivaciones. Aquí queda la cuestión nuevamente de porqué uno desarrolla la potencialidad moral y no otro no.Pero es una pregunta que Mencio no se hace porque para él todo lo que ocurre es resultado de una interacción de condicionantes. Aquí podríamos relacionar a Mencio con un filósofo que Jullien no cita, que es Spinoza.  Tampoco Mencio está de acuerdo con Kant en que la ley moral sea una opción opuesta a la ley natural.  Para Mencio la moral y la sabiduría son opciones que convergen en el sabio.Mientras que para Kant  la sabiduría es el saber práctico que conduce a la felicidad y la moral se basa en el deber, en un imperativo categórico basado en los principios que hemos elegido. 
 En todo caso la convergencia de Kant y de Mencio está en que ambos convergen en que lo que nos da la moral es dignidad y que esto en lo mejor del ser humano. En cierta forma el Camino del Cielo viene a ser, para Mencio, el incondicionado absoluto de Kant. Es la plenitud que nos transforma y que transforma. El sabio, que es natural, se confunde con la autorregulación de las cosas.