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viernes, abril 14, 2023

MI TRAYECTORIA POR LAS ARTES MARCIALES CHINAS INTERNAS



 Escribe Luis Roca Jusmet

  Nací en Barcelona el 10 de abril de 1954. Fuí
un niño y adolescente poco deportivo. Es más, me detectaron problemas de psicomotricidad. No me gustaban las clases de educación física, ni la gimnasia sueca ni el fútbol. 
 A los 25 años, el año 1979, empecé a practica yoga. No como ejercicio físico sino como ejercicio espiritual, ya que estaba muy fascinado por el hinduismo. Lo practiqué durante dos años. No me acababa de convencer. Empecé a practica, por poco tiempo, whusu. En aquellos momentos me interesaba más el taoísmo que el hinduismo. De la India imaginaria a la China imaginaria. Aunque un viaje a la India me acercó a la India real, apasionante pero en un sentido diferente del que esperaba. Poco después, al cabo de unos meses,practiqué durante un año kung fu. Lo que comprobé es que ni el whusu ni el kungfu eran expresión de las artes marciales tradicionales chinas, que era lo que buscaba. El whusu era una especie de transformación de estas artes en un estilo deportivo unificado de diferentes estilos. El objetivo que tenía la República Popular China era participar con esta nueva disciplina en las Olimpiadas, como el judo o el karate por Japón o el taekwondo por Corea.
El kungfu era un arte marcial ficticio que se aprovechaba de la popularidad de la serie pero que en realidad era la transcripción de unos ideogramas que quería decir trabajo bien hecho.
 El año 1987 fue mi autentico descubrimiento de las artes marciales tradicionales, tanto las internas como las externas. Lo anterior lo tomo unicamente como la preparación física de un cuerpo poco disciplinado. Empecé a practicar wing chung, un arte marcial chino tradicional, con José Mº Prat, uno de los iniciadores de la práctica y difusión de las artes marciales chinas en Barcelona. Practiqué durante dos años, hasta llegar a un nivel básico. Desgraciadamente José Mº Prat, de una manera brusca y súbita decidió dejar de dar clases. Alli conocí a Juan Antonio López, que ha sido mi partenaire en la práctica de los tui shous ( empuje de manos) durante muchos años. Paralelamente empecé a practicar tai chi con Sebastián Gonzalez, que era a la vez instructor de Choy Li Fut, otro arte chino tradicional.  Al dejar de practicar wing chung por causas involuntarias empecé a practicar Choy Li Fut, hasta llegar a faja verde. Ello mientras iba practicando taijiquan. El quan se añadía para mantener su sentido tradicional de arte marcial interno. Quiere decir boxeo. La diferencia entre artes marciales internos y externos es ambigua. Algunos dicen que internos eran los que provenían del taoismo y externos del budismo. Otros que los internos utilizan la fuerza del adversario y los externos trabajan la fuerza de uno contra la de otro. Cuando decimos fuerza queremos decir fuerza transformada por la técnica, no la fuerza bruta. En todo caso utilizar la fuerza del otro implicaba un trabajo muy profundo que solo pocos podían aplicar. Del tai chi chuan iba aprendiendo formas ( primero la de 24 continental, después la de 36 estilo sun, después la de 40 estilo yang, luego la de 112 estilo Yang) que se correspondía con el propio aprendizaje de mi maestro. Combinábamos el estudio y práctica de las formas con ejercicios básicos de chikung ( qigong), las ocho joyas y ejercicios de tui shous ( empuje de manos). El año 1990 aprobé el examen de monitor y empecé a dar clases. Tenía poco nivel pero éramos pocos los que practicábamos tai chi chuan. Dí clases en centros de salud, algún gimnasio y, el más importante, el Servei d´Esports de la Universitat de Barcelona. También pude ofrecerlo como una asignatura optativa a los alumnos de segundo de B.U.P. Fue una experiencia inteesante porque también venían algunos profesores. Era en el Instituto Pau Vila de Sabadell, donde tenía la plaza de profesor de filosofía. 
 Al cabo de dos años había dejado el choy li fut para compartir el tai chi chuan con el aikido, arte marcial interno japonés. Tuve como maestro a Salvador Chaves, otro buen profesor. Practiqué dos años. 
 Estudié en el CENAC el primer año de Medicina Tradicional China, que me dió una buena base teórica, Empecé a dar clases en centros de salud y deportivos.
 Fundé con mi Maestro, Sebastián Gonzalez, la "Associació d´Arts marcials i teràpies xineses Tan Tien". Aprobé el nivel de instructor. Colaboré en cursos de formación de monitores. Paralelamente hice el curso de Instructor de Chi kung. Partricipé en los cursos y clases que dió en Barcelona el Gran Maestro Doc Fai Wong.
 Más tarde disolvimos la asociación para crear otra "Associació catalana de Choy li fut, Tai chi chuan y Chi Kung". Desde esta asociación aprobé el nivel de faja negra-instructor, con un cambio de programa y un nivel más exigente que el anterior. Fue en diciembre de 1998. Dirigí la revista que sacamos como asociación, "Yin-yang".
 Posteriormente me inicié con el mismo maestro, Sebastián Gonzalez, en el yiquan, que es el estilo terapéutico y marcial con el que más me identifico. Participé en los cursos que dio el Gran Maestro C.S. Tang en Barcelona sobre el estilo. 
Seguí aprendiendo con el maestro Sebastián y practicando con Juan Antonio López, instructor de taijiquan y de wing chung. Aprobé el primero de los tres niveles del estilo.
 En estos momentos me interesa la escuela Long River, en la línea de la enseñanza de Cheng Man Ching.

domingo, septiembre 04, 2022

LA CHINA Y NOSOTROS


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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Titulo el artículo  La China y nosotros pero en realidad hablo de lo que significa China en mi propio imaginario. Imaginario que es el resultado de mi proceso biográfico. Pero del que podemos encontrar elementos que, sin duda, son generacionales. Lo común aquí es algo que tiene que ver con personas de entornos urbanos, de raíz cultural católica y miembros obligados de una sociedad capitalista relativamente consolidada. Personas que nacimos sobre los años 50 y a los que China llegó a nuestro imaginario por dos vías antagónicas. Por una parte por la influencia del movimiento contracultural de los “hippies” La fascinación por el Oriente mítico incluía el Dao de Jing, el Yi King, el taoismo, el tai chi y la acupuntura. Y David Carradine con su kungfu nos ofrecía la imagen de un iniciado en los secretos de la sabiduría y de las artes marciales. Por otra parte teníamos, a través de Mayo del 68, la fascinación por el maoísmo y la revolución cultural como un mensaje renovado del hombre nuevo que alumbraría el comunismo.
 Más tarde descubrimos los ilusorio de ambas expectativas. Ni había una vía iniciática para la espiritualidad verdadera, ni tampoco un camino abierto para una sociedad de hombres libres e igualitarios. Nos desencantamos y esto estuvo bien porque las ilusiones nunca son buenas y siempre nos engañan.
 Llega entonces el momento de valorar de una manera equilibrada, es decir desde la razón común que nos orienta en la búsqueda de la búsqueda de la felicidad personal y colectiva, lo que nos puede quedar como resto positivo de todas estas influencias. Porque lo contrario del encantamiento, que es el resentimiento de quién se ha sentido engañado, tampoco es bueno. No se trata de pasar del amor al odio, sino de buscar que es lo nos queda de aprovechable de todo este imaginario confuso. Y yo, por supuesto, hago una valoración personal que interesa, repito, en lo que puede tener de común.
 Empecemos por el maoísmo. Creo que fue el peor espejismo de los jóvenes decepcionados por el comunismo oficial que buscaban una izquierda real. Fue tan grave que transformó una pesadilla en un ideal y creo que hoy tenemos suficiente documentación cómo para afirmarlo y considerar que la época de la Revolución cultural fue la más nefasta de la China comunista. Porque los testimonio vivo de los que la padecieron, perfectamente contrastados, fueron escalofriantes. Igualmente considero el maoísmo europeo como una deriva dogmática y sectaria del peor izquierdismo. Los partidos maoístas que surgieron en Francia a raíz de mayo del 68 dilapidaron en gran parte toda la energía que puso en marcha el movimiento. Y ni Sartre, ni Althusser ni Foucault tuvieron la capacidad crítica para no dejarse seducir por esta ilusión. En España el PC(i), la ORT, el MCE, diferentes versiones de la izquierda autoritaria, fueron sus frutos. Por lo tanto lo único aprovechable de esta influencia es la necesidad de potenciar una izquierda democrática y crítica que huya como de la peste tanto de los dogmatismos sectarios como del atractivos del exotismo ( que también tuvo su parte, y que surge siempre de un rechazo inmaduro de lo propio).
Tenemos el otro paquete y aquí la cuestión es diferente porque pienso que hay aquí mucho de aprovechable y lo que hemos de hacer es filtrarla, depurarla de la ilusión pseudoespiritualista que acompañó la “contracultura hippie” y derivó en la New Age, tan sincrética como superficial. Lo que hay que hacer entonces es tratar de entender lo que nos pueden ofrecer de interesante estos aspectos de la cultura tradicional china. Pero para ello hay que entender que ni somos chinos ni nunca lo seremos y que nos podemos aproximar a esta riqueza cultural sin dejar de ser lo que somos ( y la racionalidad que tenemos) aunque abriéndonos a una manera radicalmente diferente de ver, entender y actuar en lo real. Esta doble actitud de respeto y de criterio tiene un exponente muy interesante en Joseph Needhman, un biólogo británico muy reconocido que además era católico y marxista. Su encuentro con la cultura china le conmocionó profundamente y se dedicó a escribir estudios muy rigurosos sobre la aportación de China a la historia de la ciencia, de los que existen muchas traducciones al castellano que recomiendo vivamente. Su punto de vista coincide con el de Jean François Belletier, sinólogo contemporáneo que tiene, que yo sepa, sólo traducido un pequeño libro que se llama Cuatro lecciones sobre Zhuan Zhi .Esta perspectiva es la de buscar una historia universal de la filosofía y de la ciencia y ver las aportaciones de la cultura tradicional china a este fondo común. Aquí hay una concepción amplia que nos permite acoger estas aportaciones en una historia universal de la filosofía y de la ciencia. La concepción de la ciencia es la de los razonamientos empíricamente contratados y la de la filosofía, y repito a Belletier porque me gusta su definición es la de “un hombre que piensa por sí mismo, consulta ante todo su propia experiencia, reflexiona también sobre lo que dicen los demás y hace un uso meditado del lenguaje”. La postura contraria la tiene otro sinólogo francés contemporáneo al anterior que se llama François Jullien, que entiende la sabiduría china a partir de la diferencia con nuestra manera de pensar. Julliencivilización se construye sobre bases totalmente diferentes de la nuestra, que no la podemos entender desde un fondo común y universal, y que lo único que podemos y debemos hacer es, sin dejar de ser quién somos, intentar entender lo que nos pueden aportar desde su concepción radicalmente diferente. Su planteamiento me parece muy interesante y muy dialéctico : partimos del Uno que somos, vamos hacia el Otro y volvemos después de la confrontación con el Otro. Para Jullien la filosofía y la política son inventos griegos que no comparte China y que los rechaza en el momento que le resulta posible ( en el primer caso) o ni siquiera contempla en el segundo. Si por filosofía entendemos el pensar sobre la Verdad, sobre el Bien y sobre el Ser, entonces China rechaza esta práctica. En algún momento es posible pero no la quiere. La vía es la del sabio que no tiene ideas ( como se titula uno de sus libros). El sabio no se pronuncia, no se posiciona porque si lo hace se identifica con un punto de vista parcial, particular y pierde la visión global que le caracteriza. No es un modelo ni marca unas normas porque él mismo forma parte de la regulación natural de las cosas, de su transformación, él forma parte del proceso armónico y por lo tanto su presencia, su acción ya es transformadora. Jullien no sólo considera que esta es la actitud propia de los sabios taoístas sino también de los confucionistas, en concreto de Mencio, el seguidor más importante de Confucio, que es el que estudia a fondo. De la misma manera la política no existe en China porque no hay democracia, hay una jerarquía que es preciso mantener a través de una estrategia eficaz. Y aquí la palabra eficacia también quiere decir desarrollar el potencial de las cosas no adecuarse a unos objetivos planificados.

jueves, diciembre 09, 2021

LOS DIEZ PRINCIPIOS DEL TAI CHI CHUAN









Escrito por Luis Roca Jusmet

 Los diez principios fueron formulados por Yang Cheng Fu.

Primer principio : La energía (chi-qi) ha de fluir en los movimientos. En la cabeza y en la nuca hemos de sentir ligereza y sensibilidad para que suba el espíritu ( shen). Para ello la espalda debe estar recta pero flexible, hemos de eliminar las tensiones musculares, sobre todo en la nuca y en los hombros. La cabeza debe estar estirada hacia el cielo, imaginando un hilo en la coronilla. Elevarse hacia el cielo : esta es la actitud.

Segundo principio : Hay que hundir el cuerpo ( sung), relajando el pecho y estirando por la espalda, aunque sin doblarla. Todo muy sutil. Hay que bajar la energía (chi) al tantien ( centro energético abdominal). Respirar profundamente, de manera abdominal. Aflojarse sintiendo lo contrario de flotar, bajando la energía a los pies.

Tercer principio : Relajar la cadera, sin notar ni rigidez en la pelvis ni tensión muscular en las lumbares. Notar un movimiento fluido en su movimiento. las piernas deben notarse fuertes y estables y los pies potentes.  La cadera debe bascular sin forzar. 



 Cuarto principio : Distinguir lo lleno de lo vacío. En los movimientos notar siempre donde está el peso ( lleno) y donde no (vacío). En la actitud estamos vacíos pero llenamos cuando ponemos la intención del movimiento.

Quinto principio : Descender las hombros y dejar caer los codos. hay que eliminar la tensión de los hombros, relajarlos, y para ellos no los subimos directamente ni a través de los codos, que siempre tienen que apuntar hacia abajo. 

Sexto principio : Utilizar la intención y no la fuerza. La potencia de los movimientos no depende de la fuerza, ya que no hay tensión. Hemos de poner toda la intención en cada movimiento y de aquí proviene su energía.

Séptimo principio : Unidad de todo el cuerpo. La energía del movimiento ( chi) fluye de abajo hacia arriba. Tiene su raíz en los pies, va de los pies hacia las manos pasando por las piernas, luego sube por la cadera hacia el tórax y sube por los brazos para desembocar en las manos, donde se proyecta hacia afuera. La mano se corresponde con el pie, el codo con las rodillas y los hombros con las caderas.

Octavo principio : Unidad de lo interno y lo externo. El espíritu ( shen) es el que dirige con la intención todo el cuerpo en los movimientos. El cuerpo debe ser expresivo, los movimientos no son mecánicos, tiene espíritu.

 Noveno principio : Continuidad sin interrupción. Todos los movimientos están encadenados de una manera continua, es como una misma corriente que fluye sin bloquearse.

Décimo principio : De lo que se trata es de encontrar la calma, la quietud mental, a través del movimiento.




























LA EFICACIA DEL TAI CHI CHUAN

 Luis Roca Jusmet

François Jullien es un filósofo francés que ha vivido largas temporadas en China estudiando su lengua y su cultura. Nos propone un ejercicio muy interesante que es replantear nuestros conceptos occidentales a partir de las ideas tradicionales chinas. No se trata de comparar ni de sustituir sino de la posibilidad de pensar las cosas de otra manera y por lo tanto de abrir otros ángulos de ver las cosas.
Uno de las ideas chinas que trata es la de eficacia. La idea china de eficacia es muy diferente de cómo la entendemos nosotros. Nosotros, europeos, planteamos la eficacia como un método, un camino, un medios para llegar a un objetivo. Se trata del medio a partir del cual podemos llegar a un fin. Formulamos un modelo al que queremos llegar y un tiempo ( medible, computable, analizable) para conseguirlo. Tenemos la voluntad para conseguirlo, forzando las cosas todo lo que sea necesario. Lo que interesa es el desenlace, el resultado. Es un plan a desarrollar y sus efectos han de ser visibles, lo más espectaculares posible.
La idea china de eficacia se plantea de manera muy diferente. Es un potencial de situación, unas posibilidades a desarrollar. Se trata de crear el ambiente adecuado, de poner el germen para que las cosas maduren, de desarrollar unas condiciones que tendrán unas consecuencias. El tiempo es el necesario para que las coses maduren, sin un plan preestablecido ni unos plazos. Tampoco se trata de forzar desde la voluntad, sino de fluir, de facilitar, de adaptarse a las condiciones que hemos creado. Es importante centrarse en el origen, en el germen, en lo que plantamos, más que en el fin, en el objetivo. Se tratar de un proceso de transformación, pero de una transformación que no es visible. Como el agua que fluye, que se adapta a los lugares por los que circula, que insiste y que se va transformando manteniendo sus consistencia, sin parar nunca.
Pensemos en la práctica del Taijiquan y en el tipo de eficacia que buscamos. Si aplicamos nuestro concepto europeo de eficacia, que es el que de entrada tenemos todos nos la plantearemos como un fin orientada a un objetivo. Objetivo que puede ser la salud o el crecimiento personal, planteados como un ideal a conseguir. O también el objetivo puede ser instructor, monitor y para ello planificamos en el tiempo una serie de prácticas que serían los medios. Confiamos en nuestra voluntad para ser constantes y esperamos efectos visibles, a veces espectaculares. Vamos contabilizando los resultados, calculando la rentabilidad de nuestro esfuerzo. Todo esto está bien ¿ Porqué no?. Evidentemente cada cual puede plantearse la práctica del Taijiquan como mejor le convenga.

 Pero también podría plantearse desde la óptica de la eficacia según la tradición china. ¿ De qué se trataría, entonces ?. Se trataría de buscar las condiciones adecuadas, que son un buen maestro y un tiempo en que la práctica fuera posible. Y a partir de aquí practicar, sin esperar nada, dejando madurar el proceso, recorriendo el camino con facilidad. Sostenemos la práctica pero sin forzarnos, adaptándonos a las diferentes situaciones por las que pasamos. De esta manera vamos desarrollando un potencial, vamos sacando unas consecuencias y los efectos, aunque no sean muy aparentes, son reales porque son profundos. Nos vamos transformando de una manera lenta y progresiva, sin plazos ni fines aparentes. No practicamos porque sea útil sino porque nos gusta, porque nos sentimos bien haciéndolo y porque todo esto nos impulsa a continuar. Los beneficios entonces no son futuros, están en el presente. La propia práctica es medio y fin, no hay diferencia. Digamos que esta sería otra manera de plantear las cosas, quizás incluso más acorde con el propio espíritu de esta disciplina. Planteárselo, como mínimo, nos amplia el horizonte.

ZHUANG ZI Y EL TAI CHI CHUAN


Escrito por Luis Roca Jusmet

Zhuangzi es la transcripción al Pin Yin del que antes se traducía como Chuang Tsé. Está considerado junto a Lao Zi el más importante sabio taoista. De ambos sabemos poco, ni siquiera lo que tiene de mítico o de histórico. Tenemos sus escritos, que son los que se pueden situar sobre el S. VI a.c. 
 La Biblioteca de Ensayo Siruela ha publicado un pequeño libro que se titula Cuatro lecturas sobre Zhuangzi. Este librito me parece interesante en diversos aspectos y alguno de estos lo quiero relacionar con la práctica del Taijiquan. Una de las cosas que nos dice Billeter, que un reconocido profesor francés experto en cultura china, es que deberíamos liberarnos de la fascinación por lo enigmático al leer a estos autores. Me explicaré: muchas veces, al leer estos textos no entendemos nada pero nos dejamos llevar por la sensación de que nos impregnamos de una sabiduria misteriosa. Esto es una ilusión que no contribuye al conocimiento y que más bien crea obstáculos para éste. En este sentido Billeter plantea la necesidad de traducir todos los términos del chino porque es la única manera de transformarlos en un concepto que tenga sentido para nosotros. También nos alerta de que la mejor manera de acercarnos a estos autores es olvidar los tópicos que se han creado en torno a ellos. En este sentido nos avisa de que en China se entiende muchas cosas diferentes por taoismo ( una escuela filosófica, una religión, un movimiento político ...) y que en todo caso tanto Liezi como Zhuangzhi son autores muy anteriores a la invención del término, por lo que es más interesante leerlos sin ideas preconcebidas.
 Lo que nos propone Billeter es una lectura sobre algunos fragmentos para ver como nos pueden ayudar a entender el funcionamiento de las cosas y de nuestra experiencia cotidiana. Es aquí, cuando habla del aprendizaje, donde podemos sacar alguna aportación interesante. 
 Billeter reproduce un texto en el que un cocinero explica al Emperador como descuartiza un buey. Nos habla de tres etapas :
1)  Primero veía el buey delante suyo y se sentía impotente delante del objeto.
2)   Después, ya pasados tres años, veía las partes del animal, las que necesitaba para cortar. Todo dependía de la habilidad, de la destreza. Dependía, en definitiva, de la técnica y de la atención, que era lo que necesitaba para vencer la resistencia del objeto.
3)  Finalmente, dice, la relación se transforma y se ve con el espíritu, no con los ojos. Aquí es el espíritu el que se libera y la misma técnica se supera. Esta es la vía, el camino.
El autor del comentario nos plantea que estas etapas las podemos aplicar a todos los aprendizaje cotidianos. Y lo interesante es que una vez liberamos la conciencia porque ya hemos integrado completamente el proceso, porque ya hacemos de manera automática es que es lo que hacemos con ella. Podemos utilizarla para pensar, soñar, imaginar. Pero también, y aquí está la cuestión, para que sea una especie de conciencia-testigo de lo que hacemos. Esto es lo que tradicionalmente se ha entendido como meditación, donde la conciencia queda inmóvil, toma distancia y observa como el propio cuerpo moviliza sus recursos, sus facultades y sus fuerzas. Es decir que esta etapa final significaría que la mente se retira, que olvidamos lo hemos aprendido ya que lo tenemos interiorizado y es el espíritu del cuerpo el que se manifiesta. Ahora bien, advierte Billeter siguiendo a Zhuangzi, a veces, dice el carnicero, cuando encuentra una articulación debe localizar el punto dificil, mirarlo fijamente y con extrema cautela, cortarla. Esto quiere decir que aún mantiene el control, que no ha llegado al cuarto estado, que sería cuando la etapa tercera pierde su carácter relativo y se convierte en absoluto. Ya no hay nada que controlar porque el cuerpo ha llegado a un grado de maestría que ya realiza la acción por sí misma, con un carácter espontáneo y necesario.
 Antes de pasar a la enseñanza que tiene lo que acabo de decir con el taijiquan me gustaría relacionarlo con otro libro que, en su momento, me impactó mucho: " El Zen el arte del tiro con arco" ( de Eugen Herrigel). El Maestro explica al aprendiz que para que se manifieste el espíritu hay que llegar a un estado en el que los ojos oyen y los oídos ven. Esto es posible cunado se manifiesta este espíritu del cuerpo que aparece cuando después de muchos años de práctica uno puede mirar más allá de la técnica y desprenderse de sí mismo y de la intención. Cuando uno da un salto al vacío en el que ya no busca nada pero que mantienes la conciencia plenamente despierta es cuando el espíritu se hace presente en el disparo. 
Esta fases del proceso puede servir muy bien para entender el aprendizaje de las formas del Tai chi chuan. También para que no quede en palabras bonitas pero huecas cuando se dice que el Tai chi chuan es una meditación en movimento. Por otra parte nos puede servir para diferenciar a nivel práctico la diferencia entre los términos chinos yi y shen, que a veces se pueden utilizar de manera confusa.
Cuando comenzamos a aprender la Forma también nos encontramos con algo que nos desborda completamente y que no sabemos por donde empezar. También necesitamos un período largo, de años, para dominar los aspectos técnicos. Para ello utilizamos el yi, que representa la intención, la atención, la concentración. Es lo que necesitamos para dominar el aspecto técnico. Una vez ya dominamos la parte técnica es cuando no necesitamos poner el yi en primer término y cuando podría aparecer el shen, que es la conciencia del cuerpo, que simplemente lo observa y le da vitalidad. Esto sería, ni más ni menos, la experiencia, por supuesto muy tardía y no inmediata, del Tai chi chuan como meditación en movimiento. Y siguiendo el comentario de Zhuanzi una vez llegados a este punto podríamos alcanzarlo en términos relativos o absolutos. Relativos cuando todavía tenemos que poner atención en algunos gestos y estar alerta. Absoluto cuando ya el movimiento surge de manera espontánea y necesaria, sin ningún tipo de control. Esto sería, por supuesto, la Maestría.


sábado, septiembre 11, 2021

CHENG MAN CHING: LA ESENCIA DEL TAI CHI CHUAN



ENLACE ESCUELA DE CHENG MAN CHING EN ESPAÑA

http://www.longrivertaichi.es/





Los dos libros de Wolfe Lowenthal sobre su experiencia con su Maestro Cheng Man Ching continúa siendo para mí lo más inspirador que he leído sobre el Tai Chi Chuan. Me refiero a los libros traducidos como "No hay secretos" y "La puerta de lo milagroso". Un Tai Chi Chuan basado en principios y que se concreta técnicamente en lo de más básico y profundo del arte: una forma de mano vacía, una de espada recta, ejercicios de esgrima y de manos sensitivas.

La forma de mano vacía de 37 movimientos de Cheng Men Ching recoge lo esencial del del Tai chi Chuan. En cada una de las posiciones y en su manera de encadenarlas los encontramos. Esto es lo que hay que ir profundizando. No tiene sentido ir añadiendo formas, por mucho que nuestra sociedad consumista exija siempre novedades. Hay que hacer prevalecer lo cualitativo sobre lo cualitativo, lo profundo sobre lo superficial. No se aprende Tai Chi Chuan para entretenerse. Porque lo que hacemos es reestructurar el cuerpo potenciando la espiritualidad del cuerpo a través del gesto y del movimiento. Entendiendo en la práctica, que es la única manera posible de hacerlo, lo que Cheng Man Ching formuló como lo fundamental del Tai Chi Chuan : el "Sung". Este término chino lo traducimos como "relajarse y hundirse", porque es una relajación global del cuerpo ( y su dimensión mental-emocional) que se hunde en el tantien y su enraizamiento en la tierra.

Aunque la forma se practica solo es conveniente hacerlo también en grupo. Es una forma de compartir y de armonizar hacia los otros nuestra práctica. La armonía con uno mismo no puede entenderse sin nuestras relaciones con ellos. La práctica de las "manos sensitivas" ( mucha mejor expresión que la convencional "manos que empujan" lleva esta armonía con el otro más lejos. No es solo practicar al lado de los otros, cooperando en el colectivo. Es practicar con el otro, que se convierte el la prueba de que has interiorizado bien los principios.

La forma de espada recta complementa perfectamente la forma de mano vacía. Y la práctica compartida del esgrima es una prueba compartida con el otro.

domingo, agosto 08, 2021

MI EXPERIENCIA EN EL TAI CHI CHUAN


 Escrito por Luis Roca Jusmet

No soy un Maestro de Tai chi chuan porque no domino el arte. Llevo aprendiendo, practicándolo y enseñándolo desde hace tiempo, porque algo he aprendido y esto es lo que comparto con los que han aprendido menos. Definiría el Tai chi chuan como un arte de origen chino. Arte en un sentido artesanal más que artístico. Llamarle técnica es todavía más confuso por lo que esto nos sugiere desde nuestro imaginario social. Entre otras cosas porque una técnica se entiende como algo que tiene un objetivo claro, un medio para un objetivo, para conseguir un resultado. Por esto no digo que sea ni un arte marcial ni un arte de salud. Es algo que practicamos y que tiene unas consecuencias. Pero lo hacemos porque es la práctica la que nos produce una satisfacción. Digo "de origen chino" y no digo "chino" porque en la globalización intercultural los recursos culturales circulan sin propietarios.




domingo, mayo 03, 2020

KUNG FU, ARTES MARCIALES CHINAS Y TAIJIQUAN

Kung Fu (Serie de TV) (1972) - Filmaffinity



Luis Roca Jusmet

 La expresión "kungfu" entró en el imaginario español a partir de la serie protagonizada por David Carradine. Combinaba el dominio de las artes marciales con una sabiduría ancestral. Un mito creado por la industria audiovisual made in USA. Luego empezaron a aparecer gimnasios en los que se enseñaba "kungfu". Pero rápidamente comprobamos que el "kungfu" no existía como arte marcial. Existían muchos artes marciales chinos, algunos de los cuales se fueron implantando en nuestro país : Wing Tsun, Choy Li Fut, Hung Gar...También existía la unificación que se había hecho en la República Popular China para transformarlos en un estilo olímpico : el wu shu. "kungfu" quería decir, simplemente, excelencia o trabajo bien hecho. 
 Luego llegó la división entre las artes marciales chinas entre externas e internas. No estaba muy claro que esta división se basaba simplemente en que las externas estaban vinculadas al Monasterio de Shaolín ( budismo, que venía de fuera de China) y las internas a los monasterios taoistas de Wudang. O bien que las externas trabajaban más la técnica aplicada a la fuerza más externa, más dura, y la interna a técnicas más suaves de utilización de la fuerza del otro. En todo caso llegó el tai chi chuan como arte marcial interno, aunque pocos lo trabajaron así y sacaron el "chuan", que quiere decir boxeo, para desarrollar solamente el aspecto terapéutico.
 En todo caso es importante que nos olvidemos de este imaginario mítico del kungfu y que demos a las artes marciales chinos su auténtico valor.
 Mi experiencia me ha enseñado que las dos artes marciales que he practicado ( llegando a un conocimiento básico ), que son el wing chun y el choy li fut me parecen extraordinariamente eficaces. El Wing chung es un estilo simplificado que trabaja a distancia media ( puños y patadas cortas)  y corta ( agarres y entrampes). El Choy li fut es mucho más barroco en formas y técnicas y trabaja sobre distancia media ( puños) y largo ( patadas largas)todo la distancia. Lo aprendí con dos buenos maestros, José Mª Prat ( Wing chun) y Sebastián Gonzalez ( Choy li fut). Pero no hay que buscar nada más que un buen estilo de combate para defenderse, que permite un buen desarrollo físico ( fuerza, resistencia, flexibilidad, velocidad, coordinación ) y un trabajo de concentración importante. 

sábado, abril 30, 2016

LA BUENA PRÁCTICA DEL TAI CHI CHUAN

 




escrito por Luis Roca Jusmet

 Todos los que llevamos tiempo practicando Taijiquan conocemos el aforismo que dice que las condiciones para el progreso en el arte son un buen profesor, constancia y habilidades naturales y que sólo la tercera puede suplirse con las dos anteriores. A veces las frases sabias se convierten en tópicos y vale la pena volver a pensarlas para apreciar su agudeza.

- Un buen profesor : ¿ Cómo distinguirlo ? En primer lugar hay que ubicarlo, es decir saber de donde procede su formación, cual es su filiación. Al ser una disciplina tradicional es importante que podamos remontarnos a un Gran Maestro reconocido en el linaje. En segundo lugar es importante que el buen profesor no sepa sólo lo que enseña sino que sepa también enseñar. El alumno tiene que notarlo en su propio progreso, aunque con paciencia y sin buscar resultados de manera precipitada.Otra condición importante es que el profesor debe tener autoridad pero también respeto por el alumno.


- Constancia : Éste es el aspecto más difícil en los tiempos que vivimos, en el que quiere aprender rápido y sin esfuerzo. pero es imposible, porque en las artes internas no hay atajos. Es un camino muy largo y la transformación es silenciosa, no espectacular. Aprender quiere decir sobre todo ir adquiriendo unos principios, que se van adquiriendo con las técnicas pero que son más que el puro conocimiento de estas.La No debemos, por ejemplo, hacer del aprendizaje de las Formas la finalidad, porque sólo son un medio para la transformación psicocorporal a que nos conduce la incorporación de los principios. hemos de ir interiorizándolos para que se conviertan en hábitos corporales y mentales. Siempre debemos practicar poniendo intención, atención y sentimiento en el movimiento, ya que hacerlo de forma mecánica no nos aporta nada importante.No es importante conocer muchas Formas, lo importante es profundizar en ellas. Con una Forma de mano vacía y alguna complementaria de armas es suficiente. Cada uno debe elegir la que resulte más acorde a su constitución, a su naturaleza. Los ejercicios de chi kung también son fundamentales y es interesante combinar ejercicios dinámicos con meditaciones de pie ( zhan zhuang) porque nos dan un movimiento fluido, una respiración adecuanda y una estructura sólida. Si nos interesa trabajar también la parte marcial es fundamental un trabajo a fondo de toi shous ( empuje de manos), de aplicaciones de los movimientos en el trabajo de parejas y, finalmente, la práctica del combate . La clave es la autodisciplina, el trabajo diario en casa porque las clases o el encuentro en grupo deben ser sólo aspectos de la práctica global y cotidiana. Una cuestión importante es que no debemos perder nunca la actitud del principiante, del que experimenta sin caer en una manera errónea de entender el progreso como acumulación de técnicas. Siempre hemos de volver a las bases, a los principios. 
 Otra cosa que no debemos olvidar es la relatividad en nuestra manera de hablar del tiempo. Cuando en la China tradicional se habla que un estudiante tarda cinco años en llegar un nivel estamos hablando de estudiantes que se dedican casi todo el día o buena parte de él a practicar. Con nuestras obligaciones y ocupaciones pocos podemos dedicar más de una hora al día a la práctica (  muchos sólo las dos horas de clases a la semana). Esto quiere decir que necesitamos casi toda una vida para hacer las horas que hacían los antiguos en cinco años.

- Las habilidades naturales. Este aspecto es, como decía al principio, el único cuya falta puede ser compensada por las condiciones anteriores, por una práctica constante y bien orientada. La coordinación se va adquiriendo desde cualquier punto de partida. Lo que cuesta más, por otra parte, ya sabemos que también tiene más valor. La memoria corporal, que es fundamental, se desarrolla de una manera clara a través de esta práctica continuada.

Lo que hace falta para una buena práctica es, por tanto, empezar con un buen Maestro que sepa transmitirte lo fundamental de la práctica y la constancia en dicha práctica.

martes, noviembre 24, 2015

EL TAICHI CHUAN Y LA TAZA VACIA

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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Un famoso cuento  nos describe al Maestro que vertió té hasta desbordar la taza de un erudito que venía a preguntar acerca del Zen. La intención era que el supuesto entendido se diera cuenta que, estando tan lleno de opiniones y especulaciones,  no podía aprender nada más.Primero debía vaciar su taza.
 Esta historia viene a cuento por las expectativas y las opiniones previas que tiene mucha gente al comenzar a practicar el taijiquan y también por la cantidad de practicantes que se presentan como Maestros. Se habla demasiado y se presume mucho de saber taijiquan y se practica demasiado poco y se tiene muy poca humildad respecto a lo que uno sabe. No hay que pontificar sobre lo que es el taijiquan, hay que practicar larga y pacientemente bajo la dirección de un Maestro o de alguien que sin serlo tenga la suficiente práctica y experiencia como para enseñar a los principiantes.
El zen y el taijiquan son prácticas diferentes pero que tienen en común que apuntan directamente a la experiencia global del cuerpo, entendido de manera global, con un espíritu que se desprende de él sin ser independiente. Desconfía de las palabras y de las especulaciones mentales. No hay rodeos, no hay fórmulas, todo es producto de lo que François Jullien llama las transformaciones silenciosas. El trabajo de la mente, del yi y del shen, es un trabajo de la intención y de la atención. Pero el zen es un ejercicio espiritual de trascender el propio yo, es un camino de liberación del yo. El taijiquan es más modesto, es una técnica para la salud y/o la lucha. Pero la salud es armonía interna del cuerpo y la mente y aunque sea un objetivo en sí mismo también posibilita mejor un camino espiritual como el del zen ( que en china sería el budismo chan, por cierto, no olvidemos que el zen es de origen japonés). La lucha, entendida como arte marcial tradicional, es también un camino con una ética pero tiene como finalidad la eficiencia en el combate.
Dejemos cada cosa en su lugar. Maestro es el que domina el estilo. Profesor es el que tiene una base y un deseo para enseñar. Aprender la parte de salud nos mejora porque nos equilibra y aprender la parte marcial es aprender técnicas de lucha. Que cada cual diga quién es, lo que sabe y puede enseñar y que cada cual sepa lo que aprende. Por encima de todo la práctica, difícil trabajo en una sociedad en que falla la virtud más necesaria para ejercitarla y mantenerla : la paciencia.
La taza nunca está llena y seguramente está siempre más vacía de lo que pensamos, vanidosos modernos occidentales. Estamos en una época que podríamos calificar como de búsqueda de atajos. Se quiere aprender rápido y sin esfuerzo y convertirse rápidamente en profesor o de manera más ilusa en Maestro. Dicen los clásicos que para el progreso en el arte del taijiquan hace falta un buen profesor, constancia y habilidades naturales pero que lo único que puede sustituirse con las otras es la segunda. Y la constancia depende del shen, que podríamos traducir como determinación interna, como conjunción de actitud-intención-voluntad. No hay más secretos.

viernes, noviembre 20, 2015

EL TAI CHI CHUAN Y LA FILOSOFIA CHINA




Luis Roca Jusmet

Habitualmente se vincula el taijiquan con el taoísmo pero también lo está con el confucionismo. Es evidente que el taijiquan tiene relación con principios taoístas como la suavidad, la fluidez y la flexibilidad. La misma noción central del taoísmo, el wu wei o no acción, entendida como practica sin tensión ni cálculo, como algo que se desarrolla naturalmente produciendo una transformación interna. También su origen mítico lo relaciona con la legendaria Montaña del Wu Dang y su templo taoista. Pero tampoco podemos decir que el taijiquan sea un arte taoista exclusivamente. La noción confucioniana del justo medio, equilibrio o centro es también fundamental. también la autodisciplina y la repetición son nociones más confucionistas que taoistas imprescindibles para la práctica del taijiquan. Igualmente el respeto y una cierta concepción jerárquica de la transmisión del saber. También es interesante la Teoría de los Nombres que dice que cuando nombramos algo la realidad tiene que estar a la altura del nombre. Maestro es el que tiene el nivel y la conducta de tal no el que se hace llamar así.
 El taijiquan es un arte de la salud y un arte marcial y en cuanto que forma parte de la cultura tradicional china está impregnada de todas estas concepciones. Parte de su fuerza está en mantenerlas porque de otra manera lo despojamos de su esencia y lo convertimos en una técnica más para la salud,sin personalidad propia. Pero tampoco hay que caer en la ilusión de que formamos parte de estas tradiciones ni negar elementos positivos de la nuestra, como el sentido crítico y democrático. De otra manera en nombre de la tradición nos van a vender gato por liebre y vamos a caer como ilusos en nombre de la Tradición o el supuesto respeto al Maestro.

jueves, julio 05, 2012

LA PRÁCTICA BÁSICA DEL TAI CHI CHUAN






 El Taijiquan estilo yang tiene diferentes escuelas con sus variaciones correspondientes. Si vamos a lo esencial me parece que lo podemos resumir en una forma de mano vacía, una forma de armas y los ejercicios de empuje de manos.. La forma de mano vacía que a mí más me gusta es la de 40 movimientos y la de armas la de espada recta. Cheng Man Chen, que intentó ir a lo esencial lo redujo a estos tres aspectos. las formas las eligió no muy largas : la del 37 movimientos y las de 32 de espada larga.
  En mi caso practico la de 40 movimientos ( similar a la de 37) y la de 32 movimientos de espada recta, como él. No hace falta más. Se trata de trabajar, practicar, profundizar estas formas. El resto, a nivel de formas, no me parece necesario. Necesitas, esto sí, un compañero de tu nivel para practicar y avanzar en la práctico del empuje de manos ( toi shou). Y si quieres trabajar la dimensión marcial para hacer combate a partir del empuje de manos y de las aplicaciones.
 También es interesante practicar y aplicar las 8 posiciones : parar, tirar, presionar, empujar, deshacer, golpear con el hombro, golpear con el codo y retorcer. 
 A los que están interesados en la parte terapéutica les aconsejo practicar meditaciones de pie y ejercicios de chi kung ( qi gong) como las 8 joyas o incluso más avanzados. Pero ir aprendiendo formas de mano vacía o de armas no me parece imprescindible. Está bien como complemento pero si se tiene mucho tiempo y puede evitarse la dispersión.
 Esto son consejos de un practicante y profesor de muchos años. No de un Maestro, que es quien domina todos los aspectos del arte. Pero maestros muchos son los que se dicen y muy pocos los que lo son.