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jueves, septiembre 03, 2026

LOS TRECE CAPÍTULOS DEL TAI CHI CHUAN DEL MAESTRO CHENG MAN CHING

  


Luis Roca Jusmet


 Cheng Man Ching (1902-1975) fue uno de los grandes maestros de la escuela Yang del Tai Chi Chuan. Fue alumno de Yang Chen Fu, el nieto del fundador de la escuela que la difundió en China más allá del linaje familiar  Cheng Man Ching la llevó a Taiwan y luego a New York. Fue llamado "El Maestro de las Cinco Excelencias", ya que aparte del Tai Chi Chuan lo fue de Caligrafía, Poesía, Medicina Tradicional China y Pintura. 

 Cheng Man Ching da a la herencia recibida una orientación singular. Refuerza el elemento yin de la suavidad y la lentitud y hace los movimientos menos expansivos, más cortos. Eso sí, manteniendo los principios de la familia Yang. Reduce la forma de 108 a 37 movimientos para facilitar su memorización y  práctica reduciendolos a los esenciales. La práctica con armas se reduce a la espada recta. Los ejercicios de tui shous (empuje de manos) pasan a llamarse manos sensitivas para centrarse más en la sensibilidad del contacto que en la marcialidad.

 Cheng Man Ching da a la herencia recibida una orientación singular. Refuerza el elemento yin de la suavidad y la lentitud y hace los movimientos menos expansivos, más cortos. Eso sí, manteniendo los principios de la familia Yang. Reduce la forma de 108 a 37 movimientos para facilitar su memorización y  práctica reduciendolos a los esenciales. La práctica con armas se reduce a )la espada recta. 

 Su libro fundamental es “Los trece capítulos del Tai Chi Chuan" , que escribió en 1946 y cuya versión inglesa publicó Douglas Wile en 1984. La versión española, traducida del inglés por Stephanie Mancuso y Angel Fernández de Castro se publicó bajo el título de " El arte de la armonía”.

 El primer capítulo es “El significado del Tai Chi". El símbolo tradicional es el de la Unidad originaria del Yin y el Yang. El Tai Chi es un arte marcial en el que predomina el Yin : la suavidad frente a  la dureza. Lo que hace es "invertir en pérdidas" : ceder para acabar neutralizando al otro, perder para acabar ganando. También puede llamarse "Gran Final".

Segundo capítulo : "La comprensión de lo substancial y lo misterioso". La traducción intuyo que no es la más adecuada. El capítulo habla de "la concentración del chi en los huesos" y de "tener la mente y el chi en los huesos". "el chi sale del tan tien" pasa  por el punto weu-lu y asciende a la columna vertebral. Esto es difícil de entender para quién no tenga un nivel práctico muy avanzado, relacionado casi con la alquimia taoísta, al que nos lleva el tercer capítulo. Su título es: "La concentración del chi y el desarrollo de la suavidad. Aquí aparece el hexagrama 63 (llamado después de completar", en el que el trigrama del agua está arriba y el del fuego abajo. El fuego calienta el agua en el horno del tan tien y el jing (energía densa) se transforma en chi ( energía más sutil) y está en shen ( energía espiritual). El texto ( o su traducción ) de este capítulo es muy confuso y solo queda la práctica de la alquimia taoista para entenderlo.

 El capítulo tercero se pregunta si el Tai Chi Chuan puede transformar el temperamento y la conclusión, algo sorprendente pa⁷ra mí, es que no puede dar una respuesta clara, que no es lo suficiente sabio como para estar seguro. Esto nos lleva a la pregunta de qué entiende Cheng Man Ching por "transformar el temperamento". Empiezo por no entrar en el matiz de lo que significa de manera precisa "temperamento" para diferenciarlo de carácter, digamos que es "la manera de ser". Si me interesa pensar en la diferencia entre "transformar" y cambiar. Porque Cheng Man Ching si nos dice que el Tai Chi Chuan es bueno para la salud, que en China se entiende en sentido amplio, lo cual implica necesariamente algún cambio en el temperamento. Él mismo nos dice que se ha vuelto más equilibrado, más paciente, menos impulsivo, aunque no puede garantizar que se deba solo a la práctica del Tai Chi Chuan. Nos dice, en cambio, que la lectura de los textos de los Clásicos si puede transformarte. Por lo cual viene, paradójicamente, no del ejercicio, sino de la palabra. Entiendo entonces que la transformación se deba entender como un cambio de forma que solo puede venir de la liberación del yo. Aquí el Tai Chi Chuan puede ayudar pero no es suficiente.

 El cuarto capítulo se llama "Nadar sobre tierra firme". Empieza con la comparación entre la práctica del Tai Chi Chuan y la natación, en la que a pesar de que a esta última la considera recomendable, sale ganando la primera. Pero lo interesante es que propone practicar como si tuviéramos la resistencia del aire, igual que la del agua al nadar. Esto me recuerda una parte interesante de otro arte marcial interno, el I Chuan ( o yiquan) en la que esta manera de superar esta imaginaria resistencia la hacemos siempre con la intención, no con la tensión muscular. En todo caso, una indicación práctica muy potente.

 El capítulo 8 se llama "Cultivar la vida y conservar la pureza". Quizás sería mejor traducirlo con el título que da el filósofo y sinólogo francés a uno de sus libros : "Nutrir la vida". El objetivo del Tai Chi Chuan es cultivar el chi. Por esto, añado, hay que considerarlo como una práctica compleja de chi kung. Hay en este texto toda una serie de consejos para la vida cotidiana, lo cual confirma algo fundamental : no se trata de conseguir un tiempo para practicar Tai Chi Chuan sino de interiorizar sus principios para que orienten nuestra vida diaria en todas sus dimensiones. El capítulo 9 se titula  "El fortalecimiento de los órganos internos". Se divide entre artes marciales externas e internas. Las primeras, más Yang, se centran en el fortalecimiento muscular y los segundos en el cultivo del chi y de centrar en el tan tien. Se fortalece el tejido conectivo y los órganos internos. El capítulo 10 explica su experiencia biográfica de cómo el Tai Chi Chuan le ayudó a curar la tuberculosis en su juventud.

 El capítulo 11 ( Definiendo las fases del desarrollo) es el más importante porque hace un trazado del camino de evolución dentro de la práctica del Tai Chi Chuan partiendo del símbolo tradicional de la Gran Tríada: Tierra, Hombre, Cielo. Tres etapas de profundización que se dividen cada una de ella en tres fases. La etapa de la Tierra relaja los tendones y tejidos, la del Hombre hundimos el chi en el tantien,  relajamos las articulaciones y abrimos las Tres puertas y la órbita microcósmica. En la del Cielo trabajamos la conciencia: escuchar e interpretar la energía (chi)  y abrir el espíritu (shen). Está claro que solo los estudiantes avanzados pueden pasar y entender a la segunda etapa, siempre bajo la guía de un maestro. Y que llegar a la tercera etapa, en contra de lo que decía en un capítulo anterior, si supone una transformación interna radical.

 El capítulo 12 se llama "La producción y la destrucción". Empieza hablando de "Las 13 posturas". Primero,las 8 técnicas que se corresponden con los 8 trigramas : Parar, tirar hacia atrás, presionar, empujar, tirar hacia abajo, torcer, golpear con el hombro y golpear con el codo. Las 5 posiciones que se corresponden con las 5 energías : avanzar, retroceder, girar hacia la izquierda, girar hacia la derecha y mantener el equilibrio central. Hay que preguntarse si la analogía es real o una manera de hacer efectiva las correspondencias propias de la cosmología china pero para Cheng Man Ching, respetuoso con la tradición, la respuesta es afirmativa. Hay también una relación de las armas ( espada,sable, lanza, palo) y el puño del que derivan con las energías (agua, metal,fuego, madera y tierra). Finalmente Cheng Man Ching concluye que lo principal es saber mantener el equilibrio central (tierra) y tirar hacia atrás (fuego). 

 El año 1996 Angel Fernández de Castro y Antonio Alcaide traducen al español la edición de Douglas Wile de los textos de Cheng Man Ching  ⁷Instrucciones avanzadas para la Forma del Tai Chi", editado en inglés en 1996. Entre otras cuestiones habían texton,  preguntas y respuestas en torno al libro de Los 13 capítulos y de otro libro que escribió ( " El método") y referencias a otros temas como el I Ching. Finalmente tenemos las tres traducciones de los libros de Wolfe Lowenthal ( EEUU, 1939) discípulo directo de Cheng Man Ching y que escribe tres libros donde, a través de su experiencia,  muestra un retrato muy humano, lleno de admiración, de Cheng Man Ching : " No hay secretos", " La puerta de lo milagroso" y " El largo río".  Wol)j

Lowenthal continuó en New York las enseñanzas de su Maestro con la escuela Long River, con delegaciones en todo el mundo, incluida España.


viernes, abril 14, 2023

MI TRAYECTORIA POR LAS ARTES MARCIALES CHINAS INTERNAS



 Escribe Luis Roca Jusmet

  Nací en Barcelona el 10 de abril de 1954. Fuí
un niño y adolescente poco deportivo. Es más, me detectaron problemas de psicomotricidad. No me gustaban las clases de educación física, ni la gimnasia sueca ni el fútbol. 
 A los 25 años, el año 1979, empecé a practica yoga. No como ejercicio físico sino como ejercicio espiritual, ya que estaba muy fascinado por el hinduismo. Lo practiqué durante dos años. No me acababa de convencer. Empecé a practica, por poco tiempo, whusu. En aquellos momentos me interesaba más el taoísmo que el hinduismo. De la India imaginaria a la China imaginaria. Aunque un viaje a la India me acercó a la India real, apasionante pero en un sentido diferente del que esperaba. Poco después, al cabo de unos meses,practiqué durante un año kung fu. Lo que comprobé es que ni el whusu ni el kungfu eran expresión de las artes marciales tradicionales chinas, que era lo que buscaba. El whusu era una especie de transformación de estas artes en un estilo deportivo unificado de diferentes estilos. El objetivo que tenía la República Popular China era participar con esta nueva disciplina en las Olimpiadas, como el judo o el karate por Japón o el taekwondo por Corea.
El kungfu era un arte marcial ficticio que se aprovechaba de la popularidad de la serie pero que en realidad era la transcripción de unos ideogramas que quería decir trabajo bien hecho.
 El año 1987 fue mi autentico descubrimiento de las artes marciales tradicionales, tanto las internas como las externas. Lo anterior lo tomo unicamente como la preparación física de un cuerpo poco disciplinado. Empecé a practicar wing chung, un arte marcial chino tradicional, con José Mº Prat, uno de los iniciadores de la práctica y difusión de las artes marciales chinas en Barcelona. Practiqué durante dos años, hasta llegar a un nivel básico. Desgraciadamente José Mº Prat, de una manera brusca y súbita decidió dejar de dar clases. Alli conocí a Juan Antonio López, que ha sido mi partenaire en la práctica de los tui shous ( empuje de manos) durante muchos años. Paralelamente empecé a practicar tai chi con Sebastián Gonzalez, que era a la vez instructor de Choy Li Fut, otro arte chino tradicional.  Al dejar de practicar wing chung por causas involuntarias empecé a practicar Choy Li Fut, hasta llegar a faja verde. Ello mientras iba practicando taijiquan. El quan se añadía para mantener su sentido tradicional de arte marcial interno. Quiere decir boxeo. La diferencia entre artes marciales internos y externos es ambigua. Algunos dicen que internos eran los que provenían del taoismo y externos del budismo. Otros que los internos utilizan la fuerza del adversario y los externos trabajan la fuerza de uno contra la de otro. Cuando decimos fuerza queremos decir fuerza transformada por la técnica, no la fuerza bruta. En todo caso utilizar la fuerza del otro implicaba un trabajo muy profundo que solo pocos podían aplicar. Del tai chi chuan iba aprendiendo formas ( primero la de 24 continental, después la de 36 estilo sun, después la de 40 estilo yang, luego la de 112 estilo Yang) que se correspondía con el propio aprendizaje de mi maestro. Combinábamos el estudio y práctica de las formas con ejercicios básicos de chikung ( qigong), las ocho joyas y ejercicios de tui shous ( empuje de manos). El año 1990 aprobé el examen de monitor y empecé a dar clases. Tenía poco nivel pero éramos pocos los que practicábamos tai chi chuan. Dí clases en centros de salud, algún gimnasio y, el más importante, el Servei d´Esports de la Universitat de Barcelona. También pude ofrecerlo como una asignatura optativa a los alumnos de segundo de B.U.P. Fue una experiencia inteesante porque también venían algunos profesores. Era en el Instituto Pau Vila de Sabadell, donde tenía la plaza de profesor de filosofía. 
 Al cabo de dos años había dejado el choy li fut para compartir el tai chi chuan con el aikido, arte marcial interno japonés. Tuve como maestro a Salvador Chaves, otro buen profesor. Practiqué dos años. 
 Estudié en el CENAC el primer año de Medicina Tradicional China, que me dió una buena base teórica, Empecé a dar clases en centros de salud y deportivos.
 Fundé con mi Maestro, Sebastián Gonzalez, la "Associació d´Arts marcials i teràpies xineses Tan Tien". Aprobé el nivel de instructor. Colaboré en cursos de formación de monitores. Paralelamente hice el curso de Instructor de Chi kung. Partricipé en los cursos y clases que dió en Barcelona el Gran Maestro Doc Fai Wong.
 Más tarde disolvimos la asociación para crear otra "Associació catalana de Choy li fut, Tai chi chuan y Chi Kung". Desde esta asociación aprobé el nivel de faja negra-instructor, con un cambio de programa y un nivel más exigente que el anterior. Fue en diciembre de 1998. Dirigí la revista que sacamos como asociación, "Yin-yang".
 Posteriormente me inicié con el mismo maestro, Sebastián Gonzalez, en el yiquan, que es el estilo terapéutico y marcial con el que más me identifico. Participé en los cursos que dio el Gran Maestro C.S. Tang en Barcelona sobre el estilo. 
Seguí aprendiendo con el maestro Sebastián y practicando con Juan Antonio López, instructor de taijiquan y de wing chung. Aprobé el primero de los tres niveles del estilo.
 En estos momentos me interesa la escuela Long River, en la línea de la enseñanza de Cheng Man Ching.

domingo, septiembre 04, 2022

LA CHINA Y NOSOTROS


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Escrito por Luis Roca Jusmet

 Titulo el artículo  La China y nosotros pero en realidad hablo de lo que significa China en mi propio imaginario. Imaginario que es el resultado de mi proceso biográfico. Pero del que podemos encontrar elementos que, sin duda, son generacionales. Lo común aquí es algo que tiene que ver con personas de entornos urbanos, de raíz cultural católica y miembros obligados de una sociedad capitalista relativamente consolidada. Personas que nacimos sobre los años 50 y a los que China llegó a nuestro imaginario por dos vías antagónicas. Por una parte por la influencia del movimiento contracultural de los “hippies” La fascinación por el Oriente mítico incluía el Dao de Jing, el Yi King, el taoismo, el tai chi y la acupuntura. Y David Carradine con su kungfu nos ofrecía la imagen de un iniciado en los secretos de la sabiduría y de las artes marciales. Por otra parte teníamos, a través de Mayo del 68, la fascinación por el maoísmo y la revolución cultural como un mensaje renovado del hombre nuevo que alumbraría el comunismo.
 Más tarde descubrimos los ilusorio de ambas expectativas. Ni había una vía iniciática para la espiritualidad verdadera, ni tampoco un camino abierto para una sociedad de hombres libres e igualitarios. Nos desencantamos y esto estuvo bien porque las ilusiones nunca son buenas y siempre nos engañan.
 Llega entonces el momento de valorar de una manera equilibrada, es decir desde la razón común que nos orienta en la búsqueda de la búsqueda de la felicidad personal y colectiva, lo que nos puede quedar como resto positivo de todas estas influencias. Porque lo contrario del encantamiento, que es el resentimiento de quién se ha sentido engañado, tampoco es bueno. No se trata de pasar del amor al odio, sino de buscar que es lo nos queda de aprovechable de todo este imaginario confuso. Y yo, por supuesto, hago una valoración personal que interesa, repito, en lo que puede tener de común.
 Empecemos por el maoísmo. Creo que fue el peor espejismo de los jóvenes decepcionados por el comunismo oficial que buscaban una izquierda real. Fue tan grave que transformó una pesadilla en un ideal y creo que hoy tenemos suficiente documentación cómo para afirmarlo y considerar que la época de la Revolución cultural fue la más nefasta de la China comunista. Porque los testimonio vivo de los que la padecieron, perfectamente contrastados, fueron escalofriantes. Igualmente considero el maoísmo europeo como una deriva dogmática y sectaria del peor izquierdismo. Los partidos maoístas que surgieron en Francia a raíz de mayo del 68 dilapidaron en gran parte toda la energía que puso en marcha el movimiento. Y ni Sartre, ni Althusser ni Foucault tuvieron la capacidad crítica para no dejarse seducir por esta ilusión. En España el PC(i), la ORT, el MCE, diferentes versiones de la izquierda autoritaria, fueron sus frutos. Por lo tanto lo único aprovechable de esta influencia es la necesidad de potenciar una izquierda democrática y crítica que huya como de la peste tanto de los dogmatismos sectarios como del atractivos del exotismo ( que también tuvo su parte, y que surge siempre de un rechazo inmaduro de lo propio).
Tenemos el otro paquete y aquí la cuestión es diferente porque pienso que hay aquí mucho de aprovechable y lo que hemos de hacer es filtrarla, depurarla de la ilusión pseudoespiritualista que acompañó la “contracultura hippie” y derivó en la New Age, tan sincrética como superficial. Lo que hay que hacer entonces es tratar de entender lo que nos pueden ofrecer de interesante estos aspectos de la cultura tradicional china. Pero para ello hay que entender que ni somos chinos ni nunca lo seremos y que nos podemos aproximar a esta riqueza cultural sin dejar de ser lo que somos ( y la racionalidad que tenemos) aunque abriéndonos a una manera radicalmente diferente de ver, entender y actuar en lo real. Esta doble actitud de respeto y de criterio tiene un exponente muy interesante en Joseph Needhman, un biólogo británico muy reconocido que además era católico y marxista. Su encuentro con la cultura china le conmocionó profundamente y se dedicó a escribir estudios muy rigurosos sobre la aportación de China a la historia de la ciencia, de los que existen muchas traducciones al castellano que recomiendo vivamente. Su punto de vista coincide con el de Jean François Belletier, sinólogo contemporáneo que tiene, que yo sepa, sólo traducido un pequeño libro que se llama Cuatro lecciones sobre Zhuan Zhi .Esta perspectiva es la de buscar una historia universal de la filosofía y de la ciencia y ver las aportaciones de la cultura tradicional china a este fondo común. Aquí hay una concepción amplia que nos permite acoger estas aportaciones en una historia universal de la filosofía y de la ciencia. La concepción de la ciencia es la de los razonamientos empíricamente contratados y la de la filosofía, y repito a Belletier porque me gusta su definición es la de “un hombre que piensa por sí mismo, consulta ante todo su propia experiencia, reflexiona también sobre lo que dicen los demás y hace un uso meditado del lenguaje”. La postura contraria la tiene otro sinólogo francés contemporáneo al anterior que se llama François Jullien, que entiende la sabiduría china a partir de la diferencia con nuestra manera de pensar. Julliencivilización se construye sobre bases totalmente diferentes de la nuestra, que no la podemos entender desde un fondo común y universal, y que lo único que podemos y debemos hacer es, sin dejar de ser quién somos, intentar entender lo que nos pueden aportar desde su concepción radicalmente diferente. Su planteamiento me parece muy interesante y muy dialéctico : partimos del Uno que somos, vamos hacia el Otro y volvemos después de la confrontación con el Otro. Para Jullien la filosofía y la política son inventos griegos que no comparte China y que los rechaza en el momento que le resulta posible ( en el primer caso) o ni siquiera contempla en el segundo. Si por filosofía entendemos el pensar sobre la Verdad, sobre el Bien y sobre el Ser, entonces China rechaza esta práctica. En algún momento es posible pero no la quiere. La vía es la del sabio que no tiene ideas ( como se titula uno de sus libros). El sabio no se pronuncia, no se posiciona porque si lo hace se identifica con un punto de vista parcial, particular y pierde la visión global que le caracteriza. No es un modelo ni marca unas normas porque él mismo forma parte de la regulación natural de las cosas, de su transformación, él forma parte del proceso armónico y por lo tanto su presencia, su acción ya es transformadora. Jullien no sólo considera que esta es la actitud propia de los sabios taoístas sino también de los confucionistas, en concreto de Mencio, el seguidor más importante de Confucio, que es el que estudia a fondo. De la misma manera la política no existe en China porque no hay democracia, hay una jerarquía que es preciso mantener a través de una estrategia eficaz. Y aquí la palabra eficacia también quiere decir desarrollar el potencial de las cosas no adecuarse a unos objetivos planificados.

ETIMOLOGIA Y SIGNIFICADO DE CHI KUNG ( QI GONG)





 Chi Kung ( o Qi Gong según el Pin Yin, sistema de transcripción fonético actual de los ideogramas. Actualmente se utilizan los dos términos y el grado de familiaridad para los practicantes de nuestro país es similar, por lo que utilizaré siempre los dos, colocando el segundo, más nuevo, entre paréntesis.
Para entender el significado de un término hay que buscar su raíz, su origen.) es un ideograma compuesto de dos ideogramas:
Chi ( Qi) que tiene dos partes: la de arriba antiguamente quería decir vacío y más modernamente nubes. La de abajo significaba fuego y después arroz. O sea que tenemos fuego abajo y vacío arriba o bien arroz abajo y nubes arriba.
Aunque parece que una cosa nada tenga que ver con la otra veremos que no es así. Mente vacía y fuego en el abdomen es lo mismo que el sentido chino de cómo debe funcionar la energía en el ser humano. Y arroz es la principal fuente energética y las nubes hacen referencia al aire inspirado, a la respiración.
Ya tenemos las ideas fundamentales de la práctica del chi kung ( qi gong): la mente vacía, la respiración adecuada, le energía en el abdomen.
Kung ( Gong) que tiene también dos partes. La primera significa hombre trabajando y la segunda fuerza. Juntas se traducen como maestría, trabajo.
Chi Kung ( Qi Gong) significa trabajo de la energía chi . Podríamos añadir que con la finalidad de llegar a la Maestría, al dominio del Qi.
 El chi hung ( qi gong) es un sistema, no el sistema, que trabaja la energía chi podemos afirmar que los sistemas de chi kung ( qi gong) son innumerables. Pueden ser mejores o peores, más simples o más complejos, más antiguos o más modernos, pero podemos afirmar que todas las disciplinas de origen chino que se han elaborado en esta línea entran dentro del chi kung ( qi gong).
La historia del chi kung ( qi gong) se identifica casi con la de la propia civilización china. Ya desde muy antiguo, unos 4000 años antes de Cristo, hay referencia de métodos profilácticos que pueden considerarse formas primitivas de chi kung ( qi gong). Inicialmente se utilizaba el término Dao Yin con el mismo significado Con el nacimiento y desarrollo de la Medicina tradicional China hay todavía un mayor empuje, ya que es una de sus vertientes. El Chi kung ( qi gong) ha florecido en relación con diferentes prácticas y tendencias que constituyen los más esencial de la cultura tradicional china.
. Actualmente, después del negro período de la represión de la Revolución cultural china, el chi kung ( qi gong) tiene una gran vigencia, especialmente en el campo de la salud. A partir de los años 80 han aparecido en China muchos institutos de chi kung ( qi gong) y se practica en los hospitales como terapia complementaria.