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martes, noviembre 24, 2015

EL TAI CHI CHUAN Y LA TAZA VACIA

Luis Roca Jusmet

 Un famoso cuento  nos describe al Maestro que vertió té hasta desbordar la taza de un erudito que venía a preguntar acerca del Zen. La intención era que el supuesto entendido se diera cuenta que, estando tan lleno de opiniones y especulaciones,  no podía aprender nada más.Primero debía vaciar su taza.
 Esta historia viene a cuento por las expectativas y las opiniones previas que tiene mucha gente al comenzar a practicar el taijiquan y también por la cantidad de practicantes que se presentan como Maestros. Se habla demasiado y se presume mucho de saber taijiquan y se practica demasiado poco y se tiene muy poca humildad respecto a lo que uno sabe. No hay que pontificar sobre lo que es el taijiquan, hay que practicar larga y pacientemente bajo la dirección de un Maestro o de alguien que sin serlo tenga la suficiente práctica y experiencia como para enseñar a los principiantes.
El zen y el taijiquan son prácticas diferentes pero que tienen en común que apuntan directamente a la experiencia global del cuerpo, entendido de manera global, con un espíritu que se desprende de él sin ser independiente. Desconfía de las palabras y de las especulaciones mentales. No hay rodeos, no hay fórmulas, todo es producto de lo que François Jullien llama las transformaciones silenciosas. El trabajo de la mente, del yi y del shen, es un trabajo de la intención y de la atención. Pero el zen es un ejercicio espiritual de trascendencer el propio yo, es un camino de liberación del yo. El taijiquan es más modesto, es una técnica para la salud y/o la lucha. Pero la salud es armonía interna del cuerpo y la mente y aunque sea un objetivo en sí mismo también posibilita mejor un camino espiritual como el del zen ( que en china sería el budismo chan, por cierto, no olvidemos que el zen es de origen japonés). La lucha, entendida como arte marcial tradicional, es también un camino con una ética pero tiene como finalidad la eficiencia en el combate.
Dejemos cada cosa en su lugar. Maestro es el que domina el estilo. Profesor es el que tiene una base y un deseo para enseñar. Aprender la parte de salud nos mejora porque nos equilibra y aprender la parte marcial es aprender técnicas de lucha. Que cada cual diga quién es, lo que sabe y puede enseñar y que cada cual sepa lo que aprende. Por encima de todo la práctica, difícil trabajo en una sociedad en que falla la virtud más necesaria para ejercitarla y mantenerla : la paciencia.
La taza nunca está llena y seguramente está siempre más vacía de lo que pensamos, vanidosos modernos occidentales. Estamos en una época que podríamos calificar como de búsqueda de atajos. Se quiere aprender rápido y sin esfuerzo y convertirse rápidamente en profesor o de manera más ilusa en Maestro. Dicen los clásicos que para el progreso en el arte del taijiquan hace falta un buen profesor, constancia y habilidades naturales pero que lo único que puede sustituirse con las otras es la segunda. Y la constancia depende del shen, que podríamos traducir como determinación interna, como conjunción de actitud-intención-voluntad. No hay más secretos.

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